En agosto de 1982 vino para una evaluación a mi consultorio Wesley,
un niño de 2 años y medio, porque tenía síntomas
de trastorno nervioso severo, incluso rabietas e hiperactividad.
Mientras observaba su historia clínica, me enteré que había
tenido algunas infecciones de oído repetitivas, que se le trataron
con antibióticos. Durante un mes, se le daban antibióticos
cada día para ¨suprimir¨ infecciones de oído.
Cuando tenía dos años, ya preocupaban sus rabietas y otros
problemas de nervios, el pediatra de Wesley le recomendó ir a un
psicólogo clínico que le aconsejo a sus padres técnicas
de modificación conductual. Pero, no funcionó y los problemas
de comportamiento continuaron, igualmente las infecciones del oído.
Durante su primera cita, la mamá de Wesley me dijo que cualquier
dulce que comía, provocaba síntomas negativos conductuales.
El maíz también era una causa de problemas.
Visto estos síntomas y la historia de tratamientos con antibióticos,
yo le receté a Wesley la nistatina oral en polvo y el régimen
libre de azucares y de maíz. En un mes Wesley estuvo ¨como
si fuese un niño distinto¨, aunque le volvía la hiperactividad
e irritabilidad cada vez que comía azucares y comida chatarra.
Wesley continuo este régimen durante dos años. Después
pudieron relajar un poco la rigidez del régimen. Sin embargo, grandes
violaciones del régimen siempre causaban problemas.
En otoño de 1995 llamé a la mamá de Wesley para
preguntar como estaba su hijo. Me dijo que ya tenía 16 años,
comía cosas sanas, tomaba vitaminas, magnesio y ocasionalmente,
la nistatina. Dijo: "Nunca tuvo que tomar Ritalin u otros medicamentos.
Tiene buena autoestima y avanza muy bien en su colegio."
En abril del 2000 la mamá de Wesley me llamó y dijo: "Wesley
ha sido un hijo maravilloso. Se graduó del colegio y tiene un oficio
responsable desde hace tres años. Se casará el 15 de abril.¨